Rodrigo Alonso - Publicado en: Todavía 13
Bs. As., abril 2006
Rodrigo Alonso refiere que en los años 90 comienza a repercutir lo electrónico y lo digital en las producciones artísticas. La computadora comienza a ser una herramienta expresiva y lúdica que aporta sobre formatos existentes como la fotografía, el video o la creación de obras virtuales, es así como el arte con nuevas tecnologías reconceptualiza los vínculos "entre creador, obra y público".
El arte, la ciencia y la tecnología comparten la mayoría de las producciones creativas del hombre con múltiples y productivos diálogos entre las tres esferas.
Es interesante saber que la ciencia y la tecnología fueron con frecuencia agentes improductivos sólo pensados para el ocio, la producción estética y la posibilidad de materializar sueños e imaginación, buscando sorprender, maravillar o asombrar generando sensaciones y percepciones. Pero tras la Revolución Industrial, la tecnología se convirtió en instrumento del progreso social y científico, siendo su concepción ambigua, ya que para algunos era un progreso potencial para la transformación de la comunidad y para otros una aliada interesada e incondicional del poder.
Las corrientes artísticas de vanguardia de toda América Latina reflejaron las grandes utopías del siglo XX, persiguiendo el cambio cultural y social.
En Argentina, destaca el autor el arte concreto y las obras con neón y agua de Gyula Kosice, las múltiples vertientes del arte cinético de los 70 todas interesadas en dirigirse a un nuevo espectador distanciado de la pintura y comprometido con el presente, a través de la participación.
En la actualidad el Arte de Latinoamérica se inclina hacia las nuevas tecnologías: producciones electrónicas y digitales según Alonso, generando un ámbito de investigación y reflexión que acompañan lo que sucede en todo el circuito mundial del arte tecnológico.
Un ejemplo de ello: es el video o video instalación con amplia tradición en toda América. Es el más maduro de los nuevos medios por el desarrollo de su estética y antiguedad. Próximo al cine éste lo provee de herramientas narrativas y valores formales, además dialoga con las "artes plásticas" que le aportan permanente enrriquecimiento.
Según el autor en la Argentina además cobró gran importancia el arte digital hibrído que involucra el diseño en una computadora y la materialización en un medio físico (tela o papel) por impresión. También lo digital es una herramienta en el campo de la fotografía como instrumento expresivo.
Además están las obras creadas especialmente para internet (net-art) éstas dejan de lado espacios clásicos de exposición irrumpiendo en lugares cotidianos con obras interactivas, inmateriales y efímeras. Compuestas "por imágenes, textos, pequeños videos, fragmentos sonoros, diseños gráficos, animaciones y toda la variedad propia de la tecnología numérica.
Coincido en la apreciación que hace el autor sobre el debate abierto con respecto a la "originalidad de las obras artísticas" realizadas con tecnologías digitales ya que las mismas se pueden reproducir y su calidad es dudosa, más allá de lo positivo del vínculo que posibilitan entre: artista-obra-espectador, generando emociones, interacción y provocación del nivel sensorial, apuntando a acrecentar la imaginación del espectador.
En las artes se producen permanentemente nuevas corrientes, rupturas y aportes, pienso que el cambio está en marcha desde hace tiempo, avanza a pasos agigantados y el debate continuará............
viernes, 31 de julio de 2009
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